Comunidad Bahá'í de Colombia
La Sede de la Casa Universal de Justicia en el Monte Carmelo. Haifa, Israel.

Selección de escritos de la Casa Universal de Justicia

Por medio de sus comunicaciones regulares, la Casa Universal de Justicia provee de análisis, visión, orientación y ayuda a la creciente comunidad mundial bahá’í para que pueda participar en la construcción de una civilización mundial. Una de las más importantes comunicaciones regulares de la Casa Universal de Justicia es el mensaje que se emite cada año durante la festividad de Ridván (21 de abril – 2 de mayo).

La Casa Universal de Justicia también dirige ocasionalmente mensajes a la sociedad en general, para compartir perspectivas sobre temas que son de particular interés para el bienestar del planeta. Busca así ofrecer una contribución a los discursos de la sociedad e inspirar la acción constructiva.

A continuación se presentan algunos extractos de los mensajes de la Casa Universal de Justicia.

La desunión es el punto capital de los problemas que tan severamente afligen al planeta. Impregna las actitudes en todos los apartados de la vida. Está en el corazón de todos los grandes conflictos entre naciones y pueblos. Todavía más grave, la desunión es corriente en las relaciones entre religiones y dentro de las religiones, viciando la propia influencia espiritual y moral cuyo ejercicio es su primer propósito. Mensaje para el segundo Congreso Mundial Bahá’í, 26 de noviembre de 1992

 

...la comunidad bahá’í ha bregado asiduamente dentro del marco de los Planes globales emanados de la Casa de Justicia y ha logrado establecer una pauta de vida bahá’í que promueve el desarrollo espiritual de la persona y canaliza las energías colectivas de sus miembros hacia el resurgir espiritual de la sociedad. Ha logrado así la capacidad de alcanzar con el mensaje a gran número de almas receptivas, de confirmarlas, y de profundizar su comprensión de los elementos esenciales de la Fe que han abrazado. Ha aprendido a traducir el principio de la consulta enunciado por su Fundador en herramienta efectiva para la toma colectiva de decisiones y educar a sus miembros en su uso. Ha diseñado programas para la educación espiritual y moral de sus miembros más jóvenes y los ha hecho extensibles no sólo a sus propios hijos y pre-jóvenes sino también a los del conjunto de la comunidad. Gracias a la masa de talento de que dispone, ha creado un rico conjunto de publicaciones entre las que se incluyen títulos en docenas de idiomas dirigidos a las necesidades propias y a intereses del público en general. De forma creciente ha participado en los asuntos de la sociedad general, acometiendo una plétora de proyectos de desarrollo económico y social.

...ha registrado grandes avances con los que ha multiplicado sus recursos humanos mediante un programa de capacitación que llega a las bases de la comunidad y ha descubierto los métodos e instrumentos que le permiten establecer una pauta sostenible de crecimiento. A los bahá’ís del mundo, 21 de abril de 2006

 

Miles y miles de personas, representando la diversidad del conjunto de la familia humana, están inmersos en el estudio sistemático de la Palabra Creativa en un ambiente serio a la par que inspirador. A medida que ponen en práctica los conocimientos aprendidos mediante un proceso de acción, reflexión y consulta, ven su capacidad para servir la Causa alcanzar nuevos niveles. Fruto del íntimo anhelo de todo corazón por comulgar con su Creador, realizan actos de adoración colectiva, en ambientes diversos, uniéndose a otros en oración, despertando susceptibilidades espirituales y dando forma a un patrón de vida distinguido por su carácter devocional. Conforme se visitan unos a otros en sus hogares e interactúan con familias, amigos y conocidos, entablan una conversación con propósito sobre temas de trascendencia espiritual, profundizan su conocimiento de la Fe, comparten el mensaje de Bahá’u’lláh e invitan a un número creciente de ellos a sumarse a esta poderosa empresa espiritual. Consciente de las aspiraciones de los niños del mundo y de su necesidad de educación espiritual, amplían las miras de sus esfuerzos a fin de incluir a contingentes mayores de participantes en clases que se convierten en centros de atracción para estas generaciones y afianzan las raíces de la Fe en la sociedad. Ayudan a los prejóvenes a navegar por una etapa crucial de sus vidas y a adquirir los poderes para encaminar su energía hacia el progreso de la civilización. Y de entre la plétora de recursos humanos, cada vez más amigos se levantan para expresar su fe mediante una oleada creciente de iniciativas que responden a las necesidades de la humanidad tanto en su dimensión espiritual como material. A los bahá’ís del mundo, 21 de abril de 2008

 

Los niños son el tesoro más precioso que puede poseer una comunidad, pues en ellos reside la promesa y garantía del futuro. Portan la semilla del carácter de la sociedad futura, semilla que en gran parte deriva su molde de lo que los adultos que constituyen la comunidad hacen o dejan de hacer con respecto a ellos. Son un fideicomiso que ninguna comunidad puede descuidar con impunidad. Un amor omnímodo hacia los niños, la forma de tratarlos, la calidad de la atención que se les dispense, el espíritu de la conducta adulta hacia ellos - todos estos se cuentan entre los aspectos vitales que reclama esa actitud. El amor exige disciplina, el valor de acostumbrar a los niños a las dificultades, a no dar rienda suelta a sus caprichos, a no dejarlos enteramente a su albur. Debe mantenerse una atmósfera en la que los niños sientan que pertenecen a una comunidad y comparten su propósito. A los bahá’ís del mundo, 21 de abril de 2000

 

La perpetuación de la ignorancia es una de las formas más graves de opresión; afianza los numerosos muros de prejuicio que se levantan como barreras para el logro de la unicidad de la humanidad, la cual es tanto la meta como el principio operativo de la Revelación de Bahá’u’lláh. El acceso al conocimiento es un derecho de todo ser humano, y la participación en su generación, aplicación y difusión es una responsabilidad que todos deberán asumir en la gran empresa de la construcción de una civilización mundial próspera, cada uno según sus talentos y capacidades. La justicia exige la participación universal. Por eso, aunque la acción social posiblemente implique el suministro de alguna forma de bienes y servicios, el interés principal debe estar en el desarrollo de la capacidad de una población específica para participar en la creación de un mundo mejor. A los bahá’ís del mundo, 21 abril de 2010

 

A lo largo de la historia de la humanidad, las interacciones entre estos tres participantes [el individuo, las instituciones y la comunidad] han estado plagadas de dificultades a cada momento; el individuo ha reclamado libertad, la institución exigido sumisión y la comunidad reclamado preferencia. Cada sociedad ha definido, de una u otra manera, las relaciones que vinculan a los tres, dando lugar a periodos de estabilidad entrelazados con convulsión. Hoy en día, en esta edad de transición, a medida que la humanidad lucha por alcanzar su madurez colectiva, semejantes relaciones – es más, la concepción misma del individuo, de las instituciones de la sociedad y de la comunidad - continúan siendo sacudidas por innumerables crisis. La crisis mundial de autoridad es prueba suficiente de ello. Tan graves han sido sus abusos, y tan profundas las sospechas y los resentimientos que ahora despiertan, que el mundo se está volviendo cada vez más ingobernable - una situación tanto más peligrosa por cuanto se han debilitado los lazos comunitarios.

Cada seguidor de Bahá’u’lláh es bien consciente de que el propósito de Su Revelación es el dar vida a una nueva creación. Tan pronto “el Primer Llamado hubo brotado de Sus labios, la creación entera fue revolucionada, y todos los que están en los cielos y en la tierra fueron conmovidos hasta lo más profundo”. El individuo, las instituciones y la comunidad – los tres protagonistas del Plan Divino - están siendo configurados por la influencia directa de Su Revelación, y una nueva concepción de cada uno, que resulta apropiada para una humanidad que ha llegado a su mayoría de edad, está aflorando. Las relaciones que las unen también están experimentando una transformación profunda, trayendo al reino de la existencia poderes constructores de civilización que sólo podrán ser liberados en conformidad con Su decreto… A la Conferencia del Cuerpo Continental de Consejeros, 28 de diciembre de 2010

 

La Gran Paz hacia la que las gentes de buena voluntad han inclinado sus corazones a lo largo de los siglos, esa paz que los videntes y los poetas han vaticinado generación tras generación y que han prometido constantemente las sagradas escrituras de la humanidad, está, por fin, al alcance de todas las naciones. Por primera vez en la historia puede contemplarse el planeta entero, con toda su gran variedad de pueblos, en una sola perspectiva. La paz del mundo no solo es posible, sino también inevitable. La próxima etapa en la evolución de este planeta... La Promesa de la Paz Mundial, p.1

 

Prohibir las armas nucleares, el uso de gases venenosos o declarar ilegal la guerra bacteriológica no eliminará de raíz las causas de las guerras. Por muy importantes que sean dichas medidas prácticas como parte del proceso de paz, son en sí demasiado superficiales como para ejercer alguna influencia duradera…. Debe adoptarse un auténtico sistema universal... La Promesa de la Paz Mundial, p.25

 

No pasa un solo día sin que aumente el peligro de que las hogueras del prejuicio religioso prendan una conflagración mundial de consecuencias inimaginables. Las autoridades civiles no pueden, por sí solas, conjurar semejante riesgo. Tampoco deberíamos engañarnos creyendo que los llamamientos a la tolerancia mutua puedan extinguir por sí solos animosidades que se arrogan el refrendo divino. La crisis exige de los dirigentes religiosos una ruptura con el pasado tan resuelta como las que permitieron que la sociedad se zafase de los prejuicios igualmente corrosivos de raza, género y nación. Toda justificación para ejercer influencia en asuntos de conciencia se apoya en el servicio al bien de la humanidad. En este momento, el más decisivo en la historia de la civilización, las exigencias de tal servicio no pueden ser más claras.

«El bienestar de la humanidad, su paz y seguridad, serán inalcanzables -así reza el encarecimiento de Bahá’u’lláh- hasta que su unidad esté firmemente establecida.» Carta a los Líderes Religiosos del Mundo

 

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