Comunidad Bahá'í de Colombia
El lugar de descanso de los restos mortales de Bahá'u'lláh se encuentra en Bahji, el lugar más sagrado en el mundo para los bahá'ís.

Selección de escritos de Bahá'u'lláh

Como es el Torá para los judíos, la Biblia para los cristianos o el Corán para los musulmanes, los seguidores de Bahá’u’lláh consideran que la compilación de todos Sus Escritos son Revelación de Dios, y por tanto constituyen la base de la Fe bahá’í.

Durante los largos años de Su exilio, Bahá’u’lláh reveló pasajes divinamente inspirados que podrían llenar más de 100 volúmenes. Contienen enseñanzas sociales y éticas, oraciones, leyes y ordenanzas, escritos místicos, y una proclamación audaz de Su mensaje a los gobernantes más poderosos de Su época.

...dejad que sus gloriosas palabras y lecciones, portadoras de paz y creadoras de amor, penetren en vuestros corazones... —La Reina María de Rumania

Los Escritos de Bahá’u’lláh exhiben un amplio abanico de estilos. Escribió tanto en árabe como en persa, haciendo gala de una maestría espléndida en ambos idiomas. Algunas obras hablan con la voz de Dios, utilizando prosa sublime y bella. Otras son declaraciones directas sobre la moralidad y la ética que van desde lo místico y lo poético, hasta libros y cartas dirigidos a individuos, conocidos como «tablas».

A continuación se presenta una pequeña selección de citas. Algunas de ellas incluyen los versos favoritos de Bahá’u’lláh, en los que explora la relación entre la Voluntad de Dios y el proceso evolutivo mediante el cual se expresan las capacidades espirituales y morales latentes en la naturaleza humana:

Es evidente para todo corazón perspicaz e iluminado que Dios, la Esencia incognoscible, el Ser divino, es inmensamente excelso por encima de todo atributo humano, tal como existencia corpórea, ascenso y descenso, salida y retorno. Lejos está de Su gloria que lengua humana alguna haya de referir apropiadamente Su alabanza, o que algún corazón humano comprenda Su misterio insondable. Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, pasaje XIX, p.58

 

Estando así cerrada la puerta del conocimiento del Anciano de Días ante la faz de todos los seres, la Fuente de gracia infinita ha hecho que, conforme a Su dicho: «Su gracia ha trascendido todas las cosas; Mi gracia las ha abarcado todas», aparezcan del dominio del espíritu aquellas luminosas Joyas de Santidad, en la noble forma del templo humano, y sean reveladas a todos los hombres, a fin de que comuniquen al mundo los misterios del Ser inmutable y hablen de las sutilezas de Su Esencia imperecedera. Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, pasaje XIX, p. 59

 

Estos Espejos santificados… son, todos y cada uno, los Exponentes en la tierra de Aquel que es el Astro central del universo, su Esencia y Propósito último. De Él procede su conocimiento y poder; de Él proviene su soberanía. Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, pasaje XIX, p. 59

 

Conducidos por la luz de la guía segura, e investidos con soberanía suprema, son comisionados para usar la inspiración de Sus palabras, las efusiones de Su infalible gracia y la brisa santificadora de Su Revelación con el fin de limpiar todo corazón anhelante y todo espíritu receptivo de la escoria y el polvo de las preocupaciones y limitaciones terrenales. Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, pasaje XXVII, p.81

 

Ésta es la inmutable Fe de Dios, eterna en el pasado, eterna en el futuro. Bayán Persa, Selección de los Escritos del Báb, p.117

 

En verdad digo: éste es el Día en que la humanidad puede contemplar el Rostro del Prometido y oír Su Voz. Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, pasaje VII, p.20

 

Yo soy el Sol de la Sabiduría y el Océano del Conocimiento. Animo a los desfallecidos y hago revivir a los muertos. Yo soy la Luz de guía que ilumina el camino. Yo soy el Halcón real posado en el brazo del Todopoderoso. Yo despliego las alas caídas de toda ave herida y le ayudo a remontar el vuelo. El Tabernáculo de la Unidad, p. 26 – 27

 

Yo era un hombre como los demás, dormido en Mi lecho, cuando he aquí que las brisas del Todoglorioso soplaron sobre Mí y Me enseñaron el conocimiento de todo lo que ha sido. No procede esto de Mí, sino de Aquel que es el Todopoderoso y Omnisciente. Él me ordenó que alzase la voz entre la tierra y el cielo, y por ello Me acaeció lo que ha hecho correr las lágrimas de todo hombre de entendimiento. El Llamamiento del Señor de las Huestes, p.128-129

 

En cuanto a tu pregunta acerca de las Escrituras celestiales, el Médico Omnisciente tiene puesto Su dedo en el pulso de la humanidad. Percibe la enfermedad y en Su infalible sabiduría prescribe el remedio. Cada época tiene su propio problema, y cada alma, su aspiración particular. El remedio que el mundo necesita para sus aflicciones actuales no puede ser nunca el mismo que el que pueda requerir una época posterior. Preocupaos fervientemente de las necesidades de la edad en que vivís y centrad vuestras deliberaciones en sus exigencias y requerimientos. El Tabernáculo de la Unidad, p. 21 – 22

 

Este es el Día en que se han derramado sobre los hombres los muy excelentes favores de Dios, Día en que Su poderosísima gracia ha sido infundida en todas las cosas creadas. Incumbe a todos los pueblos del mundo componer sus diferencias y, con perfecta unidad y paz, morar a la sombra del Árbol de Su cuidado y bondad Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, pasaje IV, p.15

 

Lo que el Señor ha dispuesto como el supremo remedio y el más poderoso instrumento para la curación del mundo entero es la unión de todos sus pueblos en una Causa universal, en una misma Fe. El Llamamiento del Señor de las Huestes, p.121

 

Relacionaos con los seguidores de todas las religiones en un espíritu de amistad y compañerismo. Bishárát (Buenas Nuevas), Tablas de Bahá’u’lláh, p.34

 

Sois los frutos de un solo árbol y las hojas de una sola rama. Trataos unos a otros con extremo amor y armonía, con amistad y compañerismo. ¡Aquel que es el Sol de la Verdad es Mi testigo! Tan potente es la luz de la unidad que puede iluminar toda la tierra. Pasajes de los Escritos de Bahá’u’lláh, pasaje CXXXII, p. 324

 

La tierra es un sólo país, y la humanidad sus ciudadanos. Lawh-i-Maqsúd, Tablas de Bahá’u’lláh, p.198

 

El primer deber prescrito por Dios a sus siervos es el reconocimiento de Aquel que es la Aurora de Su Revelación y la Fuente de Sus leyes, Quien representa a la Deidad tanto en el Reino de Su Causa como en el mundo de la creación. Kitáb-i-Aqdas, p.23

 

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