Comunidad Bahá'í de Colombia
Jardín de la casa de 'Abdu'l-Bahá, Haifa, Israel.

Selección de escritos de 'Abdu'l-Bahá

Los Escritos y charlas de ‘Abdu’l-Bahá son el fruto de más de medio siglo de labor prolífica. ‘Abdu’l-Bahá no era un profeta y en ningún momento afirmó haber recibido una revelación directa de Dios. Sin embargo, como Centro de la Alianza de Bahá’u’lláh con Sus seguidores, y como intérprete designado de la Relevación bahá’í, Sus Escritos interpretan y forman parte de los escritos sagrados bahá’ís.

Su obra prodigiosa que hasta ahora se halla compilada y publicada en volúmenes, incluye correspondencia personal, cartas generales, exposiciones sobre temas específicos, libros, oraciones, poemas, charlas públicas y conversaciones grabadas. ‘Abdu’l-Bahá fue reconocido por todos los que le conocieron como un modelo singular de estilo y elocuencia.

Sus palabras son tan sencillas como la luz del sol; y nuevamente como la luz del sol, son universales —Yone Noguchi, escritor japonés

A continuación se presenta una breve selección de extractos de los Escritos y charlas de ‘Abdu’l-Bahá, que reflejan Su amplia visión acerca de Dios, de los Mensajeros de Dios, la transformación social y las obligaciones de los individuos para hacer del mundo un mejor lugar.

Es evidente e indiscutible que el creador del hombre no es igual que él, porque una criatura impotente no puede crear a otro ser…. Lo contingente es el origen de las imperfecciones: Dios es el origen de las perfecciones. Las imperfecciones del mundo contingente son, en sí mismas, una prueba de las perfecciones de Dios. Contestación a Unas Preguntas, p.5

 

Hay un solo Dios. La humanidad es una sola. Los cimientos de la religión son uno solo. Adorémosle a Él, démosle gracias por todos los grandes Profetas y Mensajeros que han manifestado Su gloria y resplandor. ‘Abdu’l-Bahá en Londres, p.20

 

La estación más encumbrada, la esfera suprema o puesto más noble y sublime de la creación, ya sea visible o invisible, sea alfa u omega, es la que cumple a los Profetas de Dios, no obstante el hecho de que en su mayor parte, y mirado externamente, nada hayan poseído excepto Su propia pobreza. El secreto de la Civilización Divina, p. 35

 

...las divinas Manifestaciones de Dios tienen una concepción universal omnímoda. Se esforzaban por el bien de la vida de todos y se ponían al servicio de la educación universal. El ámbito de sus propósitos no era limitado: por el contrario, era amplio y omnímodo. Selección de los Escritos de ‘Abdu’l-Bahá, p.98 – 99

 

Las religiones divinas fueron fundadas con el propósito de unificar a la humanidad y establecer la paz universal. Cualquier movimiento que ponga por obra la paz y el acuerdo en la sociedad humana es ciertamente un movimiento divino; cualquier reforma que induzca a la gente a reunirse bajo el amparo del mismo tabernáculo, de seguro está animada por motivos celestiales. La Promulgación de la Paz Universal, p. 111

 

Ahora ha llegado la nueva época y ha renacido la creación. La humanidad ha asumido nueva vida. El otoño ha pasado y ha arribado la refrescante primavera. Todas las cosas se han hecho ahora de nuevo. Han renacido las artes y las industrias, hay nuevos descubrimientos de la ciencia y hay nuevas invenciones; hasta los detalles de los asuntos humanos, como la vestimenta y los efectos personales –incluso las armas-, todos ellos han sido igualmente renovados. Se han revisado las leyes y procedimientos de todos los gobiernos. La tónica de la época es la renovación.

Y toda esta innovación tiene su origen en las frescas efusiones de la maravillosa gracia y el favor del Señor del Reino, las cuales han renovado el mundo. Por tanto, las gentes deben de ser completamente liberadas de sus viejas formas de pensar, para que toda su atención se concentre en estos nuevos principios, pues ellos son la luz de este tiempo y el espíritu mismo de esta época. Selección de los Escritos de ‘Abdu’l-Bahá, p.333 – 334

 

Llegará el día cuando todas las religiones del mundo se unirán, pues, en principio, son una. Ya no existe ninguna necesidad de división, al ver que es tan sólo por las formas exteriores por lo que están desunidas. Entre toda la humanidad algunas almas están sufriendo debido a la ignorancia, apresurémonos a enseñarles; otras son como niños necesitadas de cuidado y educación hasta que crezcan, y otras están enfermas; a éstas debemos llevarles la curación divina. La Sabiduría de ‘Abdu’l-Bahá, Conferencias de París - 1911, p. 147

 

El Amor es la más grande ley que rige este potente ciclo celestial, el único poder que une los diversos elementos de este mundo material, la suprema fuerza magnética que dirige los movimientos de las esferas en los dominios celestiales. Selección de los Escritos de ‘Abdu’l-Bahá, p.46

 

Bahá’u’lláh ha trazado el círculo de la unidad; ha hecho un diseño para la unidad de todos los pueblos, y para que todos se reúnan bajo la sombra de la unidad universal. Ésta es la obra de la Munificencia Divina, y todos debemos esforzarnos con alma y corazón hasta que la realidad de la humanidad se consiga entre nosotros y de acuerdo a lo que trabajemos, se nos proporcionarán las fuerzas. La Sabiduría de ‘Abdu’l-Bahá, Conferencias de París - 1911, p. 65

 

Considerad las flores de un jardín. Aunque diferentes en clase, color y forma, sin embargo, puesto que son refrescadas por el agua de una misma fuente, reanimadas por el aliento de un mismo viento y vigorizadas por los rayos de un mismo sol, esta diversidad aumenta sus encantos y aporta a su belleza. ¡Qué desagradable para la vista si todas las flores y las plantas, las hojas y los capullos, los frutos, las ramas y los árboles de ese jardín fuesen todos de la misma forma y el mismo color! La diversidad de tonos y formas enriquece y adorna el jardín, y aumenta el encanto de éste. De modo similar, cuando las diversas maneras del pensamiento, del temperamento y del carácter son reunidas mediante el poder y la influencia de un organismo central, quedarán reveladas y se manifestarán la belleza y la gloria de la perfección humana. Nada que no sea el poderío celestial de la Palabra de Dios, que gobierna y trasciende las realidades de todas las cosas, es capaz de armonizar los diversos pensamientos, sentimientos, ideas y convicciones de los hijos de los hombres. Tablas del Plan Divino, p.137

 

La sinceridad es la piedra clave de la fe. En otras palabras, la persona religiosa debe pasar por alto sus propios deseos y procurar servir de cualquier modo y de todo corazón al interés público; y es imposible que un ser humano dé la espalda a sus particulares ventajas egoístas y sacrifique su propio beneficio por el bien de la comunidad excepto mediante la fe religiosa. El Secreto de la Civilización Divina, p.107

 

La verdadera civilización desplegará su bandera en el corazón mismo del mundo cuando quiera que determinado número de sus distinguidos y magnánimos soberanos- ejemplos brillantes de devoción y tesón – se alcen por el bien y la felicidad de toda la humanidad, con voluntad firme y visión clara, a establecer la Causa de la Paz Universal. Deben convertir la Causa de la Paz en el objeto de una consulta general y procurar por todos los medios a su alcance establecer una Unión de las naciones del mundo. Deben concluir un tratado vinculante y establecer un convenio cuyas disposiciones serán sensatas, inviolables y concretas. Deberán proclamarlo ante todo el mundo y recabar para él la sanción de toda la raza humana. Esta empresa noble y suprema - fuente real de la paz y bienestar de todo el orbe – deberá ser considerada sagrada por cuantos habitan en la tierra. El Secreto de la Civilización Divina, p.76 -77

 

La educación e instrucción de los niños es una de las acciones más meritorias del género humano y atrae la gracia y el favor del Todomisericordioso, pues la educación es la base indispensable para toda virtud humana y le permite al hombre abrirse camino hacia las alturas de perdurable gloria. Selección de los Escritos de ‘Abdu’l-Bahá, p.176 - 177

 

La realidad del ser humano es su pensamiento, no su cuerpo material. La fuerza del pensamiento y la fuerza animal son compañeras. Aunque el ser humano es parte de la creación animal, posee un poder de pensamiento superior al de todos los demás seres creados.

Si el pensamiento humano aspira constantemente a las cosas celestiales, entonces se santifica; si, por el contrario, este pensamiento no está dirigido hacia lo alto sino concentrado en las cosas de este mundo, se irá haciendo cada vez más material hasta alcanzar un estado apenas mejor que el de un simple animal…

Algunos hombres y mujeres se vanaglorian de sus pensamientos elevados, pero si estos pensamientos nunca alcanzan el plano de la acción, serán infructuosos: el poder del pensamiento depende de su manifestación en hechos. La Sabiduría de ‘Abdu’l-Bahá, Conferencias de París - 1911, p. 20 - 21

 

Cuando se os presente un pensamiento de guerra, oponedle uno más fuerte de paz. Un pensamiento de odio debe ser destruido por uno más grande de amor. La Sabiduría de ‘Abdu’l-Bahá, Conferencias de París - 1911, p.34

 

¡Oh vosotros, bienamados del Señor! En esta sagrada Dispensación, el conflicto y la disputa no se permiten bajo ninguna circunstancia. Todo agresor se priva a sí mismo de la gracia de Dios. Voluntad y Testamento de ‘Abdu’l-Bahá, p. 17

 

Estad en perfecta unidad. Nunca os enojéis el uno con el otro. Que vuestros ojos se dirijan hacia el Reino de la Verdad y no hacia el mundo de la creación. Amad a las criaturas por amor a Dios y no por sí mismas. Jamás estaréis enojados o impacientes si los amáis por amor a Dios. La humanidad no es perfecta. Existen imperfecciones en cada ser humano; seréis siempre desdichados si miráis a la gente. Pero si miráis a Dios, los amareis y seréis amables con ellos, porque el mundo de Dios es el mundo de la perfección y de la completa merced. La Promulgación de la Paz Mundial, p. 106 – 107

 

La más apremiante de las tareas es hoy día la purificación del carácter, la reforma de los modales y el mejoramiento de la conducta. Incumbe a los amados de Dios demostrar entre Sus criaturas tales cualidades y tales actos, que las fragantes brisas de su santidad perfumen el mundo entero y hagan resucitar a los muertos, pues la razón por la cual Dios se ha manifestado a Sí mismo y han resplandecido estas luces ilimitadas de lo Invisible no es sino educar las almas de los hombres y refinar el carácter de todos los que habitan la tierra, para que los seres benditos que se han librado de la lobreguez del mundo animal desplieguen aquellas cualidades que constituyen el ornamento de la realidad del hombre. Selección de los Escritos de ‘Abdu’l-Bahá, p. 24 – 25

 

Si realmente deseáis amistad con todas las razas de la tierra, vuestro pensamiento, espiritual y positivo, se difundirá; se convertirá en el deseo de otros, fortaleciéndose cada vez más, hasta alcanzar la mente de todos los seres humanos. La Sabiduría de ‘Abdu’l-Bahá, Conferencias de París - 1911, p. 35

 

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