Comunidad Bahá'í de Colombia

Los inicios de la Fe bahá’í en Colombia

La primera vez que el nombre de Bahá’u’lláh fue pronunciado en Occidente, fue en un documento leído ante el Parlamento Mundial de la Religiones, realizado en Chicago en 1893. Desde ese momento se han venido difundiendo las enseñanzas y principios bahá’ís en Norteamérica. A partir del año 1920, algunos bahá’ís empezaron a viajar hacia Centro y Sudamérica, llevando las enseñanzas de Bahá’u’lláh a Latinoamérica.

A mediados de los años 30 y 40, Bogotá, que contaba con unos quinientos mil habitantes, debido a las numerosas instituciones culturales y científicas que allí florecían, ya era conocida como “la ciudad griega” o “la Atenas de Sudamérica”. Así mismo la ciudad vivía una transformación urbanística y arquitectónica sin precedentes; un plan de desarrollo territorial se había elaborado con el cual el proceso de expansión comenzaba su despliegue. Se concibieron las vías, por primera vez, como parte integral del espacio público bajo la forma de avenidas y paseos.

En el año 1942, llegó a esta ciudad floreciente, procedente de Canadá, un bahá’í de origen alemán que anhelaba compartir el mensaje de Bahá’u’lláh. Encontró oídos atentos y corazones simpatizantes; a finales del mismo año, la señora Aura María Bernal de Sánchez, quien junto a su esposo y familia, regularmente estudiaba las enseñanzas bahá’ís, las acepta y se convierte así en la primera colombiana en abrazar el mensaje de Bahá’ulláh. Pronto se une a ella su amiga la señorita Leonor Porras, directora de un colegio en Bogotá, y otras personas. Se inicia entonces un proceso en que el deseo de compartir las enseñanzas por parte de estos nuevos creyentes, y otros que llegan al país, permite que se establezcan grupos de bahá’ís en Cali, Medellín, Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga, Manizales y Pereira, crecimiento que hace posible, a comienzos de la década de los sesenta, establecer por primera vez en Colombia la máxima institución bahá’í a nivel nacional.

Hoy en día los bahá’is en Colombia suman más de 30.000 y se encuentran en todo el país. Comparten las enseñanzas de Bahá’u’lláh; promueven programas para la educación espiritual de los niños, el empoderamiento de los prejóvenes y la capacitación de jóvenes y adultos para contribuir al progreso de sus comunidades; también cuentan con programas de desarrollo social y económico, entre los cuales se encuentran dos colegios bahá’ís en Jamundí, Valle y Puerto Tejada, Cauca, que han centrado sus esfuerzos en crear un ambiente donde el desarrollo físico, intelectual y espiritual de los niños y jóvenes pueda ser logrado de manera integral.

Como muchas personas en Colombia, los bahá’ís tienen la certeza de que es el poder de la unidad y el servicio desinteresado a los demás, lo que traerá la anhelada paz y bienestar al país y al mundo.