Comunidad Bahá'í de Colombia

Devoción y servicio

Los actos de devoción son inherentes a la vida religiosa. A través de ellos, los individuos y las comunidades pueden reforzar continuamente el lazo único que existe entre Dios y la humanidad. La oración es el alimento para nuestra alma, fortalece el amor de Dios en nuestros corazones y nos permite acercarnos a El. “No hay nada más dulce en el mundo de la existencia que la oración…La condición más bendita es la condición de oración y de súplica”.1

Las enseñanzas bahá’ís alientan a que cada persona dedique tiempo diario a la oración y a la meditación, pues estos actos de devoción revitalizan y cultivan nuestra vida espiritual: “El recuerdo de Dios es como la lluvia y el rocío, que otorgan gracia y frescor a las flores y a los jacintos, reanimándolos y haciendo que adquieran aroma, fragancia y un renovado encanto…”2“Es tan efectiva la oración y la súplica que inspiran el corazón durante todo el día con altos ideales y suprema santidad y serenidad”.3

Recitar oraciones en alabanza amorosa hacia nuestro Creador por sí solo no es suficiente para cultivar la vida espiritual. En los escritos bahá’ís se menciona: “La oración y la meditación son factores muy importantes para profundizar la vida espiritual del individuo, pero deben ir acompañados de acción y ejemplo, ya que éstos son los resultados tangibles de los primeros. Ambos son esenciales”.4

Así como la oración es adoración a Dios, las enseñanzas bahá’ís afirman que las artes, las ciencias y todos los oficios también son considerados como adoración a Dios: “…La persona que fabrica un pedazo de papel con toda la habilidad de que es capaz, concienzudamente, concentrando sus fuerzas en perfeccionarlo, está alabando a Dios. En pocas palabras, todo esfuerzo y dedicación realizados por una persona con todo su corazón, es adoración, si están inspirados en motivos elevados y el deseo de servir a la humanidad”.5 Servir a la humanidad y proveer las necesidades de las gentes es adoración. El servicio es oración.

Así como la vida espiritual del individuo se cultiva a través de los actos de devoción y servicio, de igual manera ocurre con la comunidad. Cuando la gente se reúne y se dedica a la oración, aumenta en sus corazones la unidad y el afecto. La participación universal en los actos de devoción y servicio dota a la comunidad de la fortaleza necesaria para superar las fuerzas desintegradoras y convertirla en una fuente de unidad y bienestar.

Para contribuir a crear espacios de adoración colectiva en la comunidad, los bahá’ís invitamos a amigos y vecinos a reuniones devocionales en nuestros hogares y, donde quiera exista una casa de adoración bahá’í, nos congregamos con todos los habitantes del lugar para, juntos, invocar a Dios.

Reuniones devocionales

La reunión devocional es un espacio al cual se invita a orar a los amigos y vecinos y a leer escrituras sagradas. Estas reuniones contribuyen a despertar susceptibilidades espirituales en los participantes y a promover patrones de vida comunitaria, imbuidos de un espíritu de devoción.

Casas de adoración bahá’ís

En la comunidad bahá’i, la devoción a Dios y el servicio a nuestros semejantes se encuentran unidos de forma tangible en la “casa de adoración bahá’í”.

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