Comunidad Bahá'í de Colombia

En vísperas de dedicación, arquitecto reflexiona acerca de cultura, ambiente y principio espiritual

20 de julio de 2018

AGUA AZUL, Colombia — Cuando el arquitecto Julián Gutiérrez Chacón fue invitado a participar en el proceso de selección del diseño para la Casa de Adoración Bahá’í en Norte del Cauca, Colombia, no estaba familiarizado con la Fe bahá’í.

Ahora, el diseño propuesto por su firma de arquitectos para el segundo Templo local bahá’í del mundo, se ha convertido en una realidad tangible. El edificio se inaugurará este domingo.

Arquitecto del Templo, Julián Gutiérrez Chacón, visita la Casa de Adoración en Norte del Cauca para evaluar el progreso de la construcción.

Al reflexionar acerca del proceso de diseño del Templo, el Sr. Gutiérrez Chacón describe cómo el espíritu de las gentes del Norte del Cauca y de la comunidad bahá’í allí lo afectó profundamente. «Sin duda, conocer a los bahá’ís y compartir tanto con ellos, especialmente con las gentes del Norte del Cauca, nos ha hecho creer más en la gente, en su bondad y en su humildad», dice.

«Esta experiencia ha restaurado nuestra esperanza en que un mundo mejor es posible. Profesionalmente, hemos aprendido mucho, pero lo más importante es que nos ha levantado a un estado de conciencia social y ambiental que trasciende lo técnico. Nos sentimos privilegiados de haber formado parte de este esfuerzo histórico».

El Sr. Gutiérrez Chacón y su equipo en «CUNA Ingeniería y Arquitectura Sostenible» se centran en proyectos que buscan la armonía entre el ambiente natural y social de las comunidades vecinas. Han aplicado su experiencia en estas áreas a su manera de abordar la Casa de Adoración. Sin embargo, para el Sr. Gutiérrez Chacón y sus colegas, este proyecto ha sido único, ya que también se ha adentrado en el ámbito de lo que él describe como «arquitectura espiritual».

El Sr. Gutiérrez Chacón explica que, entre los sentimientos de desorientación y angustia que muchos sienten acerca del estado actual del mundo, «el Templo es como una Estrella Polar, un compás. Puede proporcionar orientación a nuestras vidas».

Las enseñanzas bahá’ís acerca de la unicidad —de Dios, de la humanidad y de la religión— están encarnadas en la forma básica de todos los Templos bahá’ís. El Sr. Gutiérrez Chacón, quien siente una fuerte conexión con el principio de la unicidad, dice: «expresar esto en un edificio es un desafío muy atractivo e interesante».

La Casa Universal de Justicia escribió en su mensaje del 1 de agosto de 2014 a los bahá’ís del mundo que los arquitectos de las Casas de Adoración bahá’ís «tienen ante sí el desafío singular de diseñar casas de adoración “tan perfectas como sea posible en el mundo del ser”» y que «armonicen de manera natural con la cultura local y la vida diaria de los que se reunirán en su interior para orar y meditar». La Casa Universal de Justicia también ha escrito que los Templos unen «dos aspectos esenciales e inseparables de la vida bahá’í: la adoración y el servicio».

Estos dos elementos de la vida comunitaria han florecido en el Norte del Cauca durante décadas de esfuerzos por fortalecer los lazos comunitarios y construir nuevos patrones de relaciones basadas en la unidad y la justicia.

En este contexto, el equipo de arquitectura emprendió este proyecto histórico. Al esforzarse por crear una estructura que fuera coherente con la cultura, los valores y la estética local, el equipo se familiarizó con la vida de las comunidades vecinas, participando en sus actividades. El equipo también llegó a apreciar la profunda conexión que la gente del Norte del Cauca siente por la tierra y el medioambiente.

El conectar el Templo con el paisaje histórico de la región inspiró un proyecto de reforestación en las tierras alrededor de la Casa de Adoración. Conocido como el Bosque Nativo, la tierra adyacente al Templo es ahora el hogar de un bosque incipiente que contrasta con las plantaciones vecinas de caña de azúcar que han reemplazado la gran diversidad de flora autóctona de la zona.

«El Bosque Nativo está recuperando lo que la comunidad perdió», dice el Sr. Gutiérrez Chacón. Algunos biólogos han estado ayudando a encontrar las especies de plantas originales de esta zona.

«Conforme empezamos a estudiar más acerca de las plantas nativas, nos dimos cuenta del significado del árbol del cacao. Antes de que entrara la industria de la caña de azúcar, el cacao era fuente de muchas cosas para la comunidad —la economía, la hospitalidad en el hogar, una bebida que proporcionaba nutrición y energía—.

El equipo de arquitectura también se percató de que las edificaciones en el Norte del Cauca tradicionalmente estaban hechas de adobe, tierra apisonada o ladrillos de barro. También son típicos los grandes techos voladizos, a menudo hechos de tejas de barro cocido.

Julián Gutiérrez Chacón y su equipo en CUNA Ingeniería y Arquitectura Sostenible diseñaron la Casa de Adoración bahá’í en Norte del Cauca, Colombia.

«El cacao y la tierra», dice mientras muestra algunas fotografías de la planta del cacao y la arquitectura local que inspiró al equipo, «son algunos de los aspectos que estuvimos investigando y que utilizamos como un enfoque para considerar un concepto».

La semilla del cacao está fragmentada en tiras, pero las tiras están unidas. «Utilizamos la tierra en el tejado y las paredes del Templo para crear esta forma fragmentada y familiar para los nueve lados», dice el Sr. Gutiérrez Chacón.

Después explica más acerca del diseño de la planta del cacao: «Queríamos que el Templo tuviera una corona donde pudiéramos colocar el Más Grande Nombre, y esta es parecida a la flor de la semilla del cacao, de donde surge la vida». Esta corona, una estructura amarilla colocada sobre el techo de tejas de terracota, está hecho de un material fluorescente que absorbe la luz del día y se ilumina de forma natural con la puesta del sol.

La cooperación entre las muchas personas involucradas en el proyecto del Templo ha sido un punto a destacar para el Sr. Gutiérrez Chacón. Los profesionales involucrados, dice, «vieron esta experiencia como más que un simple trabajo. Todos se vieron inspirados desde el principio por la filosofía bahá’í y eran conscientes del impacto positivo que este proyecto tendría en la humanidad».

La Casa de Adoración, reflexiona el Sr. Gutiérrez Chacón, es «un punto de inicio desde el cual irradian las cosas hacia la vida de la gente».


Fuente: BWNS.

http://news.bahai.org/story/1273/